"LA VIDA ES VIAJE. Movimiento perpetuo sobre aguas profundas rodeadas de infinito, a veces tormentosas, a veces calmas. El viajero ha de construir su barca y, como cada nave ha de ser única, según la singularidad de cada viajero, no hay modelo. La construcción será un trabajo tan arduo como delicado. El viajero irá desptertando su discernimiento, poco a poco, para percatarse de lo esencial. La barca habrá de alcanzar el adecuado equilibrio entre fortaleza y levedad. Ciertamente, no hay seguridad ni certeza respecto a que la barca llegue a terminarse, ni de que, aun terminada, el viaje pueda hacerse. Habrá barcas que no salen, barcas que se pierden, que naufragan, entre las que tocan, su tierra soñada. La única garantía, quizá, sea la obstinación del viajero y la claridad de su visión. Por ello, el viajero –constructor, exigido de atención, conncetración, inspiración, tendrá que aprender a comunicarse con dos formidables aliados: la soledad y el silencio. De lo contrario, ¿cómo desarrollar la sensibilidad necesaria por lo ambiguo, impredescible y aun caótico de los desafíos? ¿Dónde encontrar empeño y destreza para arriesgarse, para exponerse al fulminante encuentro con lo inesperado de sus propios sueños? ..."
Ángela Cáceres, del prólogo al catálogo de la muestra "En la soledad y el silencio", de Juan Kancepolski, OEA, 2001
GALERÍA VIRTUAL. ÓLEOS DEL PINTOR ARGENTINO JUAN KANCEPOLSKI
|
|